El pasado lunes a las 10:p.m. hora local nuestra querida Salima me pidió con una voz quebrantada “Estoy cansada, no tengo fuerzas para continuar”. En ese momento le pedí que uniéramos nuestras manos y tuviéramos una oración de rendición. En ese momento oramos teniendo en mente Mateos 11.28 “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” pedimos a Dios como nunca confesando nuestra debilidad y pidiéndole que fuera hecha su voluntad.
En la mañana del martes las primeras noticias no fueron buenas a nuestro entender. La creatinina estaba en aumento, le resultaba sumamente difícil hablar, las fiebres aumentaron su intensidad y finalmente se nos informó el hallazgo de un neumonía como el causante de las fiebres.
Al recibir cada uno de estos reportes mi confianza se fortalecía al saber que muchos de ustedes oraban por nosotros. Al caer la noche mi esposa le pidió a nuestra hija que le ayudará a sentarse y horas mas tarde ella tocaba su rostro y me dijo “por primera vez siento mi rostro….siento descanso”. A las 9.00pm la enfermera nos informó que la cantidad de liquido orinada era muy buena en igual forma autorizaba por primera vez el retiro del oxigeno. Grande es Jehová y digno de suprema alabanza. (Salmos 145.3)
En la mañana de este miércoles las fiebres persisten, pero un nuevo equipo medico a cargo del caso les están suministrando en dosis mínimas un nuevo antibiótico con el cual esperan mejorar las fiebres sin lesionar los riñones. No obstante a las fiebres, Salima refleja un buen estado de animo como consecuencia de los líquidos que han empezado a drenarse lentamente.
Hermanos y amigos mucho de ustedes me preguntan que pueden hacer por nosotros y nuestra respuesta sigue siendo oración: “Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mi a Dios” Romanos 15.30. Pasen buen día!!! Manuel Castro